La búsqueda de equilibrio entre los procesos de crecimiento urbano y la conservación de la naturaleza, han antagonizado por décadas, como si los seres humanos tuviésemos que elegir entre nosotros o la vida natural; sin embargo, cada vez queda más claro que la vida humana la sustenta la naturaleza y el desarrollo no se sostiene sin conservar los ecosistemas sobre los que se fundamenta
23 de julio de 2025
Por Raisa Banfield
“Las dinámicas urbanas desconectadas de las dinámicas ecosistémicas, están condenadas al colapso”
La Nueva Agenda Urbana, es un avance enorme en la búsqueda de armonizar el crecimiento urbano, el desarrollo económico y las estrategias para mitigar y reducir los efectos climáticos, causados justamente por las dinámicas del funcionamiento urbano; es una aspiración ambiciosa pero alcanzable y escalable, que nos involucra a todos los actores y responsabiliza al liderazgo político en su ejecución.
Si bien todas las ciudades tienen en común el desafío de la sostenibilidad, el camino para lograrlo es totalmente diferente para cada una, ni siquiera se repite entre las ciudades de un mismo país, de una misma región, mucho menos entre continentes.
Es evidente que la evolución de las ciudades industrializadas y que ahora están transformando sus normativas y adecuando modelos para adaptarse a la agenda climática, implica dinámicas y prioridades diversas a nuestras ciudades latinoamericanas emergentes, consolidando sus poblaciones, pero a la vez con una riqueza biodiversa enorme y muy codiciada.
Por ejemplo, mientras que para una ciudad europea su enfoque en resiliencia y sostenibilidad está en lograr la sistematización y digitalización de toda su gestión pública y la descarbonización de sus fuentes energéticas, una de nuestras ciudades latinoamericanas busca cerrar la brecha de la falta de acceso al agua potable de su población y de iluminación 24/7 en las periferias.
Necesidades de sostenibilidad diferenciadas pero importantes para cada quien. Cuando nos referimos a la naturaleza de las ciudades, si bien representa un valor de importancia para todas, ésta no viene en evidencia de la misma forma. Las ciudades latinoamericanas, en su mayoría, están asentadas sobre los bancos de biodiversidad más importantes del planeta, pero amenazados por un modelo de desarrollo urbano, que casi globalizado, somete a la naturaleza a la urbanización, procurando contradictoriamente el bienestar humano al tiempo que lo desconecta de los ecosistemas que sustentan su vida.
Estas condiciones nos colocan desde perspectivas diferentes en el recorrido hacia la meta común en alcanzar el desarrollo sostenible y la adaptación climática.
Soluciones basadas en naturaleza, a la base del desarrollo
Este mecanismo como conjunto de herramientas para lograr armonizar el crecimiento de nuestras ciudades al tiempo que reconectamos con los ecosistemas, es de vital importancia en la redefinición de las dinámicas urbanizadoras en nuestros territorios. Lo que en el pasado significaba desarrollar ciudades (entubar ríos, impermeabilizar suelos, talar bosques), hoy se traduce en permeabilizar, re-naturalizar, reconectar, lo que la urbanización fragmentó, impermeabilizó y bloqueó.
Estas dinámicas son diversas según el clima, los ecosistemas y las actividades económicas que prevalecen. Pero lo cierto es que
Nuestras ciudades como grandes socio-biodigestores deben acogerse al modelo de funcionamiento de los ecosistemas que nos sostienen, de otra forma estamos destinados al fracaso de la sociedad. Y esa posibilidad nos pone a todos en el ̈mismo escenario. Los elementos, característicos culturales, urbanos, ambientales, serán diferentes según el lugar en el hemisferio donde nos encontramos, pero el principio de construir sostenibilidad debe entrelazarnos en el mismo proceso.

La ciudad esponja es una solución basada en la naturaleza que aprovecha la infraestructura urbana verde como la revegetación de superficies impermeables hasta los techos verdes y humedales construidos, para dar resultados positivos en términos de disponibilidad de agua, calidad y reducción de inundaciones. Conoce más.
De Europa heredamos gran parte de nuestra cultura, lenguaje, arquitectura, incluso el urbanismo fundacional. Ahora a Europa y al mundo le toca reconocer que las ciudades latinoamericanas tienen la principal responsabilidad de reparar y restaurar la riqueza natural que es parte del equilibrio planetario, es hora de reconocer el valor de la biodiversidad urbana, como clave para la sostenibilidad.
Las ciudades deben ser reinterpretadas desde la naturaleza, de eso depende nuestra subsistencia, por lo que es vital que recuperemos esa reconexión; no solo se trata de adaptación climática, si no de la sostenibilidad de la vida humana, porque aunque vivamos en las ciudades, pertenecemos a la naturaleza.
Por Raisa Banfield
Conoce más sobre la implementación de la Nueva Agenda Urbana en América Latina y el Caribe
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