Frente al desafío que representa la integración efectiva de refugiados y migrantes en las comunidades de acogida, el proyecto Ciudades Incluyentes, Comunidades Solidarias fortaleció la inclusión social y revitalizó entornos urbanos a través de la participación comunitaria, la cocreación y la acción con enfoque territorial en diez ciudades de seis países de América Latina y el Caribe.
Actualizado. 29 de septiembre de 2025
Estado: Finalizado, junio 2024.
La migración venezolana a la región ha superado los 7,8 millones de personas, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las ciudades receptoras. Para enfrentar este reto, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat) con el financiamiento de la Unión Europea, lanzaron en 2019 esta iniciativa interagencial. Hasta junio de 2024, el proyecto logró 79 intervenciones de mejora del entorno urbano, transformando espacios públicos y beneficiando a más de 162.000 personas en Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
El enfoque integral del proyecto se materializó en 9 Planes de Intervención a Escala Territorial (PIET) , hojas de ruta para la inclusión cocreadas por refugiados, migrantes y comunidades de acogida. Además, se desarrollaron 46 actividades de cocreación y 97 acciones de fortalecimiento de capacidades, impulsando el liderazgo local, la planificación participativa y la apropiación de los espacios públicos como motores de integración.
Una de las herramientas clave fue el Marcador de Inclusión Urbana, que permitió identificar desigualdades en el acceso a bienes y servicios, orientando las intervenciones hacia las áreas de mayor vulnerabilidad. A través de talleres participativos –incluyendo dinámicas lúdicas como los talleres Block by Block, donde niños y familias imaginaron sus barrios con modelos 3D– se diseñaron colectivamente soluciones que convirtieron calles, plazas y parques en espacios más seguros, inclusivos y vibrantes.
Los resultados han sido notables. En Colombia, el Parque Brisas de los Andes en Cúcuta pasó de ser una calle cerrada a un parque triangular con zonas recreativas para más de 6.400 personas. En Bucaramanga, un antiguo estacionamiento se transformó en un parque infantil y un espacio de encuentro para adultos mayores, beneficiando a 5.500 vecinos. En Perú, un circuito deportivo en Lima ahora atiende a 27.800 personas, mientras que en Ecuador se implementaron rutas seguras para estudiantes en Quito, mejorando la seguridad vial para más de 7.000 niños y niñas cada día.

Ruta Segura escuela Tarquino Idrobo, Quito, Ecuador.
Cada intervención no solo mejoró el espacio físico, sino que también fortaleció los lazos sociales entre migrantes y comunidades locales. Las áreas renovadas se han convertido en puntos de encuentro para actividades recreativas, culturales y de integración social. Además, el proyecto desarrolló una Caja de Herramientas para la Integración , que reúne metodologías y buenas prácticas para replicar estas experiencias en otras ciudades.
El impacto trasciende las fronteras regionales. A través de la red global IntegrHa-bitat, las lecciones aprendidas se han compartido con contextos tan diversos como Turquía y Kenia, demostrando el potencial del urbanismo participativo para abordar desafíos globales de movilidad humana.

Intervenciones de urbanismo táctico, Manta, Ecuador.
Ciudades Incluyentes, Comunidades Solidarias demuestra que las intervenciones urbanas bien diseñadas pueden transformar no solo el espacio, sino también las relaciones humanas. Su legado es una invitación a continuar construyendo comunidades cohesionadas y solidarias
Si quieres profundizar en las metodologías, herramientas y aprendizajes de esta experiencia, consulta aquí la documentación completa del proyecto y descubre cómo estas prácticas promueven la integración y mejorar la calidad de vida de todos.