Con la participación de más de 30 expertos de instituciones nacionales y actores no estatales, concluyó el taller técnico Hacia un Código de Diseño y Construcción Resiliente y Energéticamente Eficiente en Cuba, desarrollado durante dos jornadas en La Habana.
05 de septiembre de 2026
El evento, convocado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), la Dirección General de Vivienda del Ministerio de la Construcción (MICONS), el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (INOTU) con el acompañamiento de ONU-Habitat, se enmarca en el proyecto de apoyo preparatorio (Readiness) del Fondo Verde para el Clima (GCF): Mejora de la eficiencia energética y de la resiliencia al cambio climático en barrios y comunidades de Cuba.
Cuba, como Pequeño Estado Insular en Desarrollo (SIDS), enfrenta amenazas climáticas crecientes: elevación del nivel del mar, huracanes más intensos, sequías prolongadas y aumento de las temperaturas. A ello se suma que el sector residencial consume el 60% de la electricidad del país, con una matriz energética que depende en un 95% de combustibles fósiles, lo que convierte a la vivienda no solo en un problema habitacional, sino en un desafío energético.
En sus palabras de apertura, Francisco Pichón, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, destacó que el taller refleja el compromiso compartido del Gobierno cubano y del Sistema de Naciones Unidas con la implementación de la Agenda 2030 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11: lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
Durante la primera jornada, los participantes conocieron algunas de las herramientas metodológicas de ONU-Habitat para el desarrollo de códigos de construcción en países tropicales. Se compartió la experiencia de Costa Rica, país que avanza en la actualización de su norma INTE C-170 para edificaciones sostenibles en el trópico, un referente valioso para la realidad cubana.
El taller se estructuró en paneles sobre buenas prácticas, tecnologías y materiales de construcción resilientes y de bajas emisiones, y recomendaciones para integrar criterios de eficiencia energética y resiliencia climática en la política de vivienda. Los participantes analizaron las brechas en la aplicación de medidas sobre diseño bioclimático, materiales locales de la construcción de baja emisión de carbono, fuentes renovables y uso eficiente de la energía, y debatieron sobre los cuellos de botella institucionales que limitan el control desde los gobiernos locales.
La Dra. Nancy Fernández Rodríguez, Directora General de la Oficina Nacional de Normalización, destacó que la normalización constituye un pilar esencial para el desarrollo de infraestructuras técnicas eficaces y resilientes. En este sentido, subrayó la relevancia del trabajo que se ha venido desarrollando en el marco del CTN-40 para la elaboración de una norma única vinculante que integre criterios de eficiencia energética y adaptación climática.
Asimismo, señaló la importancia de fortalecer las alianzas con organismos internacionales de normalización que son líderes mundiales en el desarrollo de normas técnicas y códigos para edificaciones resilientes, cuyos referentes pueden contribuir significativamente al desarrollo del código de construcción que se proyecta para Cuba. La Dra. Fernández insistió en que ninguna institución puede resolver este desafío por sí sola y que se requiere un enfoque multidisciplinario y multisectorial para avanzar hacia construcciones que respondan a los desafíos del cambio climático.
Como resultado del taller, los equipos multidisciplinarios construyeron un plan de acción y una hoja de ruta consensuada para la adopción de un código de diseño y construcción para viviendas resilientes al clima en Cuba. La hoja de ruta incluye acciones prioritarias con plazos definidos, responsables institucionales e indicadores de éxito, entre las que destacan la incorporación de criterios mínimos de eficiencia energética en el dictamen técnico de legalización, la capacitación de inspectores municipales y la actualización de los planes generales de ordenamiento territorial con criterios climáticos.
“No podemos seguir teniendo planes que ignoran el clima. No podemos seguir aprobando proyectos que no consideran la orientación o la protección solar y otras soluciones pasivas. La hoja de ruta que hoy validamos es el primer paso concreto para que los compromisos nacionales se conviertan en reglas que regulen cada nueva construcción, cada rehabilitación, cada espacio público”, destacó la Arq. Ibis María Menéndez Cuesta González, Directora General de Planeamiento del INOTU.
Los resultados del taller alimentarán directamente la nota conceptual final que se presentará al Fondo Verde para el Clima. Las instituciones presentes expresaron su compromiso con la hoja de ruta validada: la Dirección General de la Vivienda impulsará el liderazgo del diseño de la lista de verificación para el dictamen técnico mientras que el INOTU priorizará la actualización de los planes generales y la ONURE ofreció el respaldo técnico y la capacitación en eficiencia energética.
El taller demostró que en Cuba hay capacidad técnica, hay voluntad política y hay un camino claro para construir un hábitat más resiliente y eficiente para todos los cubanos. Desde ONU-Habitat, desde el proyecto del Fondo Verde para el Clima, desde cada institución presente, se afianzó el compromiso de acompañar ese camino.