“Intervención de Francisco Pichón, Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, durante la apertura del taller.
El pasado 30 de junio de 2025 se celebró en la Casa de las Naciones Unidas en Cuba el Taller de Inducción del proyecto “Mejora de la eficiencia energética y de la resiliencia al cambio climático en barrios y comunidades de Cuba”, una iniciativa pionera financiada por el Fondo Verde para el Clima (FVC) y ejecutada por ONU-Habitat en colaboración con INOTU, MICONS y CITMA.
05 de mayo de 2025
La jornada reunió a representantes del sector público, académico y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de comenzar oficialmente las actividades del proyecto, informar sobre sus metas y estrategias, y fortalecer la coordinación multisectorial para la implementación de soluciones resilientes y sostenibles en el sector de la vivienda cubano.
Francisco Pichón, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, inauguró el evento destacando la importancia de este proyecto ante los crecientes desafíos del cambio climático en la isla. Subrayó que la vulnerabilidad de las viviendas, especialmente en zonas costeras, y el alto consumo energético del sector residencial exigen una respuesta urgente y coordinada. “Este proyecto representa una oportunidad crucial para Cuba… Confío en que este taller será el punto de partida para una coordinación multisectorial efectiva, que permita avanzar hacia un desarrollo sostenible y resiliente en nuestro país”, afirmó.
En alineación con el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático Tarea Vida y en continuidad con los esfuerzos de la Nueva Agenda Urbana en Cuba, el proyecto tiene como objetivo fortalecer los marcos estratégicos para abordar las brechas de políticas y mejorar la experiencia sectorial en resiliencia climática y eficiencia energética en barrios y comunidades, incluyendo el sector de la vivienda y el hábitat, así como mejorar el acceso a financiamiento para apoyar su implementación.
Para lograrlo, el proyecto se enfoca en evaluar la vulnerabilidad climática de las viviendas y comunidades, especialmente en municipios costeros altamente expuestos, identificando los riesgos y las necesidades más urgentes. A partir de este diagnóstico, se propone analizar las brechas existentes en las políticas públicas relacionadas con la resiliencia y la eficiencia energética, con el objetivo de identificar áreas de mejora y oportunidades para fortalecer el marco normativo y regulatorio.
Otro aspecto clave es la identificación y promoción de tecnologías, sistemas y materiales de construcción que sean bajos en carbono y resilientes al cambio climático. El proyecto busca fomentar la adopción de soluciones innovadoras y sostenibles que permitan reducir la huella de carbono del sector de la vivienda y mejorar la capacidad de adaptación de las comunidades.
Sobre la base de estos análisis y experiencias, se elaborarán recomendaciones técnicas y de política pública que faciliten la integración de criterios de eficiencia energética y resiliencia climática en la normativa nacional, contribuyendo a la construcción de viviendas más seguras, eficientes y sostenibles.
Asimismo, el proyecto contempla la elaboración de un plan de acción para la aplicación de estándares de eficiencia energética en edificaciones, así como el diseño de una hoja de ruta para la adopción de un código de construcción orientado a viviendas resilientes y entornos urbanos resilientes al cambio climático. Esto permitirá sentar las bases para una transformación estructural del sector, alineada con los compromisos nacionales e internacionales en materia de cambio climático y desarrollo sostenible.
Se realizará un mapeo y análisis de mecanismos financieros e instrumentos innovadores que faciliten la movilización de recursos para inversiones en resiliencia y bajo carbono. Finalmente, el proyecto aspira al desarrollo de una nota conceptual que garantice la continuidad de su ambición y facilite el acceso a un financiamiento climático más significativo, que permitirá integrar de manera efectiva medidas de bajo carbono y resiliencia climática en los sectores de la vivienda y el desarrollo urbano en Cuba. El acceso a financiamiento climático internacional, como el proporcionado por el FVC, representa una oportunidad crucial para Cuba, dada su alta vulnerabilidad frente al cambio climático y la elevación del nivel del mar.
Estos objetivos buscan dotar al país de las herramientas, capacidades y recursos necesarios para avanzar hacia comunidades más resilientes, eficientes y preparadas para enfrentar los retos del futuro.
Durante el taller, la experta en cambio climático y medio ambiente de ONU-Habitat, Alina Koschmieder, presentó una visión general sobre los objetivos y actividades previstas del proyecto. Compartió su experiencia sobre la integración de criterios de bajo carbono y resiliencia en la construcción, resaltando la importancia de la innovación tecnológica y, especialmente, la movilización de financiamiento climático como una oportunidad para Cuba. Esta movilización resulta esencial dada la alta vulnerabilidad del país ante el cambio climático y la elevación del nivel del mar, que amenazan de manera directa la infraestructura y los medios de vida en las zonas costeras.
Los municipios participantes presentaron una caracterización integral de sus territorios, abordando aspectos clave como el contexto climático local, la situación de la vivienda y la infraestructura urbana, así como la descripción de los ecosistemas cercanos. Además, expusieron datos actualizados sobre la población, desagregados por grupos etarios, género y, en la medida de lo posible, identificando a personas en situación de vulnerabilidad y aquellas que viven con discapacidad. Los municipios también compartieron los resultados de estudios de peligros, vulnerabilidad y riesgos específicos de sus localidades, así como cualquier otro aspecto relevante para comprender mejor los desafíos y oportunidades en materia de resiliencia y eficiencia energética. Esta información resulta fundamental para orientar las acciones del proyecto y asegurar que las soluciones propuestas respondan de manera efectiva a las realidades y necesidades de cada territorio.
Nube de palabras generada a partir de las presentaciones de los municipios participantes, destacando los temas clave abordados.
En otro momento del encuentro, los participantes se organizaron en equipos de trabajo temáticos, cada uno facilitado por una institución clave, para profundizar en los principales desafíos y oportunidades del proyecto. En el grupo sobre Riesgo y Vulnerabilidad, se analizaron los principales peligros climáticos que afectan a la vivienda y la infraestructura urbana en Cuba, los datos esenciales para las evaluaciones de vulnerabilidad, las estrategias para fortalecer la resiliencia habitacional frente a choques climáticos y se compartieron ejemplos de buenas prácticas implementadas en el país. El equipo de Construcción Sostenible debatió sobre materiales alternativos y bajos en carbono, el diseño de edificios energéticamente eficientes y experiencias nacionales de edificaciones con enfoques climáticamente responsables. Por su parte, el grupo de Planificación, Políticas y Financiamiento revisó los planes y políticas existentes, mecanismos financieros para apoyar la rehabilitación responsable y formas en que la planificación urbana puede fomentar el desarrollo resiliente y sostenible, además de identificar ejemplos de integración de resiliencia y eficiencia energética en políticas cubanas.
Equipos de trabajo temáticos sobre (1) Riesgo y Vulnerabilidad y (2) Construcción Sostenible
Estas discusiones guiadas permitieron a los equipos reflexionar sobre cómo el proyecto puede contribuir a replicar y escalar buenas prácticas existentes, así como a ampliar las medidas de eficiencia energética y adaptación desde la unidad habitacional hasta los niveles de barrio y municipio. Este enfoque participativo aseguró que las voces y experiencias de los distintos actores territoriales quedaran integradas en las estrategias y acciones futuras del proyecto.
Al cierre del evento, se establecieron compromisos claros entre actores nacionales y municipales, así como mecanismos de seguimiento y participación para asegurar una implementación efectiva. Se celebraron las primeras reuniones del Comité Directivo y Técnico, validando la estructura organizativa y el plan de trabajo del primer año.
Fernanda Lonardoni, jefa de la Oficina de ONU-Habitat para México, Cuba y Centroamérica, agradeció el compromiso de los participantes y resaltó la importancia de mantener la colaboración activa entre todas las instituciones involucradas en el proyecto. Destacó que ONU-Habitat promueve la incorporación de la resiliencia frente a riesgos climáticos en la planificación y gestión urbana. En sus palabras, Fernanda expresó: “Este esfuerzo conjunto permitirá proteger a las comunidades frente a eventos climáticos extremos y avanzar hacia la reducción de emisiones, en línea con los compromisos nacionales e internacionales asumidos por Cuba. La estrategia de ONU-Habitat es precisamente apoyar a los países en la construcción de comunidades más inclusivas, resilientes y sostenibles, y este proyecto es un ejemplo concreto de esa misión.”
Equipos de trabajo temáticos sobre Planificación, Políticas y Financiamiento.
De esta manera, el proyecto no solo responde a los desafíos inmediatos de Cuba, sino que también se convierte en un modelo de implementación de la Estrategia de ONU-Habitat en la región, contribuyendo a la transformación de los asentamientos urbanos en espacios más seguros, sostenibles y preparados para el futuro climático.
El taller marcó el inicio de una etapa clave para la transformación del sector de la vivienda en Cuba, sentando las bases para la construcción de comunidades más resilientes, sostenibles y alineadas con los retos del cambio climático.
Foto grupal de los participantes del taller frente a la sede de las Naciones Unidas en Cuba.