En Bolivia, aproximadamente 25 mil personas recuperan diariamente materiales reciclables, evitando que toneladas de residuos lleguen a rellenos sanitarios o botaderos sin ser clasificados. Con su labor, contribuyen no solo a la gestión integral de residuos sólidos, sino también a la economía circular de los territorios.
A pesar de esto, muchas recicladoras y recicladores de base continúan enfrentando desafíos relacionados con sus condiciones de trabajo, el acceso a oportunidades de fortalecimiento organizativo y su participación en los espacios donde se toman decisiones que afectan directamente su labor. También persisten barreras para su reconocimiento, inclusión y formalización dentro de los sistemas de gestión integral de residuos sólidos.
Para contribuir a la transformación de esta realidad, ONU-Habitat, con el financiamiento de la Unión Europea, impulsa el proyecto para la Mejora de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Municipales en Bolivia, GIRS Bolivia. Parte del proyecto busca promover la construcción de una estrategia nacional para la integración de los recicladores de base y sus asociaciones en el sistema de gestión de residuos del país.
Esta etapa se apoya en un diagnóstico nacional previamente desarrollado, que identificó las principales características, desafíos y oportunidades del sector. Con el propósito de transformar estos hallazgos en acciones concretas y consensuadas, se puso en marcha una fase de co-creación multiactor impulsada por la acción de R4S, Roots for Sustainability.
Esta fase contempla, en una primera etapa, la realización de talleres presenciales con recicladoras y recicladores de base en las ciudades de Cochabamba, La Paz, Potosí, Santa Cruz y Tarija. Estos espacios estuvieron orientados a validar los resultados del diagnóstico, identificar y priorizar las problemáticas más relevantes que enfrenta el sector, así como co-crear propuestas de solución que respondan a sus necesidades y aspiraciones.
Posteriormente, se desarrollará una segunda ronda de talleres con actores clave vinculados al trabajo con recicladoras y recicladores de base, incluyendo entidades del nivel nacional y municipal, empresas privadas, organizaciones de la sociedad civil, academia y otros actores relevantes de la cadena de valor del reciclaje.
Estos espacios permitirán contrastar y enriquecer las propuestas construidas por las personas recicladoras, identificar oportunidades de articulación institucional y generar consensos en torno a acciones concretas que contribuyan a fortalecer su inclusión social, económica e institucional dentro de los sistemas de gestión integral de residuos sólidos.
Ocho talleres para escuchar, validar y co-crear
A través de una metodología participativa, se puso en marcha el despliegue de talleres presenciales en Cochabamba, La Paz, Potosí, Santa Cruz y Tarija. En total, se ejecutaron ocho talleres que lograron la participación de 86 personas recicladoras y recolectoras de base.
Aunque los talleres estaban planificados para una duración de 150 minutos distribuidos en seis bloques metodológicos, en la práctica la mayoría de las sesiones superaron las tres horas de trabajo efectivo, como consecuencia de la riqueza y complejidad del debate generado por las y los participantes.
Cabe destacar que varios grupos encontraron dificultades para analizar con mayor profundidad las causas estructurales de las problemáticas identificadas y para articular soluciones concretas, lo que en algunos casos requirió una facilitación más intensiva y prolongó la duración de los bloques correspondientes. Esta circunstancia, lejos de ser un obstáculo, evidencia el grado de involucramiento y la densidad del conocimiento territorial que las y los recicladores de base aportaron al proceso.
Principales problemáticas identificadas
Una de las solicitudes más recurrentes fue la obtención de un punto de acopio, con el objetivo de almacenar mayor cantidad de material aprovechable y generar un espacio de educación ambiental para la población. Esto permitiría desarrollar un trabajo integral orientado al cuidado del medio ambiente y a la prolongación de la vida útil de los rellenos sanitarios en los municipios donde trabajan las asociaciones de recuperadores de base.
Un problema central que enfrentan los municipios es la creciente generación de toneladas de residuos, lo que reduce el tiempo de vida de los rellenos sanitarios. En este contexto, no contar con puntos de acopio para las asociaciones incrementa esta problemática municipal y se traduce en menores ingresos para cada una de las personas socias.
Por ejemplo, en el occidente del país, las y los participantes informaron que la mayoría de los socios vive en espacios alquilados que, al mismo tiempo, funcionan como puntos de almacenamiento temporal. Debido a conflictos con propietarios de viviendas o vecinos, deben vender casi a diario los materiales recuperados, lo que también incide en la reducción de sus ingresos.
Otro de los puntos más planteados fue la falta de transporte, que reduce las ganancias al tener que destinar un porcentaje para trasladar los materiales a sus domicilios o a las industrias para su venta. Esta necesidad se presenta diariamente y evidencia la importancia de contar con medios de transporte propios.
Asimismo, a nivel nacional se expuso la importancia de avanzar en la formalización de las asociaciones. Trabajar sin un documento que legalice su actividad limita sus posibilidades de crecimiento económico, dificulta la firma de convenios y restringe su participación en convocatorias que podrían mejorar su calidad de trabajo, incluyendo aquellas asociadas a la nueva Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, actualmente en fase de socialización.
Voces del proceso
“Los talleres fueron de vital importancia para las personas recicladoras, no solo se validaron los resultados del diagnóstico nacional, sino que también se identificó y se reconoció formalmente a los actores que están detrás de la cadena de valor del reciclaje y el rol que cumple cada uno de ellos. El valor central de este proceso radica en comprender cómo, desde cada rol municipal, departamental y nacional, se puede coadyuvar a resolver las problemáticas que aquejan a los recolectores a nivel país”.
“La vulneración de derechos está muy ligada con el trabajo del reciclador de base. La idea de desarrollar una co-construcción para armar la Estrategia a Nivel Nacional de Inclusión de Recicladores en la GIRS es un trabajo muy loable para el sector como para la empresa, debido al trabajo que vamos desarrollando en Bolivia, más aún conociendo de cerca el trabajo que realiza cada uno de los socios”.
“Por primera vez sentimos que el Gobierno Nacional nos toma en cuenta para planificar el futuro de los recicladores de base. Queremos que las leyes ambientales nos reconozcan como trabajadores y nos puedan pagar por el servicio que realizamos durante décadas. Estos talleres son el primer espacio de diálogo para empezar a coordinar con las entidades nacionales”.
“Ser considerados como el actor principal en la cadena del reciclaje en distintas actividades y por distintas autoridades, pero no ser considerados formalmente como tal, frustra nuestras expectativas respecto al trabajo con las instituciones públicas. Participar en estos talleres, teniendo conocimiento de que nuestras dificultades y preocupaciones serán escuchadas por las autoridades, hace que nos esforcemos mucho más por aportar ideas que permitan dignificar nuestro trabajo y lograr que sea reconocido por el Estado y por la sociedad”.