ONU-Habitat y SEMARNAT reunieron en un taller híbrido a representantes de gobiernos estatales y municipales, academia, sector privado y sociedad civil con el propósito de generar insumos para integrar la dimensión urbana en la actualización de la Contribución Determinada a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de México.
2 de octubre de 2025
Se trató de un espacio técnico y colaborativo en el que los diversos actores clave en ordenamiento territorial y desarrollo urbano pudieron intercambiar experiencias, identificar sinergias y construir conjuntamente propuestas que permitan una integración más sólida, coherente y operativa de las respuestas urbanas dentro del próximo ciclo de compromisos climáticos nacionales.
En 2015, durante la COP21 se firmó el Acuerdo de París. En él, 197 países se comprometieron a reducir sus emisiones e implementar medidas de adaptación para limitar el calentamiento global. Las metas y acciones propuestas por cada uno de los países miembros constituyen la NDC, la cual se integra a los compromisos globales por el clima.
En los últimos años ha cobrado especial relevancia el papel que los asentamientos humanos y las ciudades ocupan dentro del cambio climático. En ellas se concentra el 56% de la población mundial, son las responsables del 70% del uso energético y del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para México, el impacto de las ciudades se manifiesta a nivel de emisiones provenientes de los sectores de energía, residuos y UTCUTS, cuyos subsectores vinculados con los asentamientos humanos suman una emisión aproximada de 21.18% de CO2e.
Por ello, fortalecer la dimensión urbana en la NDC 3.0 representa una oportunidad estratégica para consolidar la acción climática reconociendo de manera más explícita los desafíos y capacidades específicas de las ciudades.
Taller participativo
El evento dio inicio con la evaluación de los contenidos urbanos en las contribuciones actuales y los cambios realizados a nivel estructural por parte de México en la NDC 3.0. Durante su participación, SEMARNAT resaltó la integración de los componentes de Pérdidas y Daños, y Temas Transversales (género, derechos humanos, transición justa, equidad intergeneracional, poblaciones prioritarias).
Posteriormente, miembros de la sede de ONU-Habitat compartieron el análisis Urban Content of NDCs: Local climate action explored through in-depth country analyses: 2024 Report (UN-Habitat,2024), realizado por ONU-Habitat en coordinación con PNUD.
En dicha presentación también se analizaron los contenidos urbanos de diversas NDC, además de una comparativa del caso de México con otras contribuciones de la región, como las de Colombia.
Para cerrar con las presentaciones se enfatizó la necesidad de que la NDC 3.0 sea más ambiciosa y accionable, con metas claras y factibles, que puedan ser implementables a nivel subnacional.
Mesas de trabajo
Al iniciar con el proceso participativo y de creación conjunta, se establecieron las áreas, ejes, y sectores priorizados por la NDC 3.0 de México y se invitó a los asistentes a conformar mesas de discusión (presenciales y virtuales) para identificar retos urbanos climáticos para cada sector, acciones implementables para responder a dicho reto, así como los elementos temporales e institucionales a considerar para su implementación bajo los componentes de Mitigación, Adaptación, Pérdidas y daños, y Temas transversales. Se pidió que las propuestas fueran concretas para que puedan incorporarse directamente al documento oficial de la NDC.
En materia de mitigación se discutió sobre movilidad sostenible, la eficiencia energética en edificaciones, la gestión de residuos y la promoción de la economía circular en sectores estratégicos como la vivienda.
Sectores como agua, infraestructura y planeación urbana resiliente fueron los temas que se abordaron en el eje de adaptación. Respecto a pérdidas y daños, se compartieron experiencias locales resaltando la necesidad de fortalecer la gobernanza, actualizar el atlas de riesgo y crear fondos para emergencias.
En cuanto a los temas transversales se aseguró que en cada uno de los componentes se mantenga el enfoque de género, la atención a los derechos humanos, la justicia climática, la justicia espacial y la equidad.
Dentro de la discusión, un aspecto recurrente fue la importancia de superar barreras estructurales institucionales tales como el financiamiento, continuidad de políticas más allá de los ciclos de gobierno y coordinación entre niveles de gobierno.
En consecuencia, se propuso asegurar que las acciones acordadas tengan responsables claros (de los diversos niveles y sectores), temporalidad definida (2035, 2050 y 2100) y mecanismos normativos que garanticen su continuidad. El taller también resaltó la relevancia de articular el trabajo con la política nacional y compromisos internacionales, vinculando los resultados a la COP30.
Finalmente, se reafirmó el compromiso de continuar el proceso con nuevas reuniones y con la elaboración de una hoja de ruta de implementación, garantizando que el conocimiento generado no quede solo en diagnósticos, sino que impulse transformaciones urbanas tangibles hacia la neutralidad de carbono y la resiliencia climática.